Crónica 06.04

El día se presentó con una pequeña brisa pero con un sol espléndido que nos hacía pensar que la jornada iba a ser un poco calurosa. Los dos grupos, los […]
El día se presentó con una pequeña brisa pero con un sol espléndido que nos hacía pensar que la jornada iba a ser un poco calurosa.
Los dos grupos, los de la ruta larga y ruta corta, nos encontramos a las 08 horas, como estaba previsto en el punto de reunión, AA.VV. Era de Mota, donde los más experimentados se trasladaron en guagua a su punto de salida, en el Cementerio de Tenteniguada, donde empezarían la subida hacia la Caldera de Los Marteles por la conocida como Los Alfaques.
En esa ruta, se pasaría por una pequeña cueva, donde hay un pequeño santuario, se puede observar en las fotos, del cual se desconoce el motivo del mismo y el por qué de estar en ese lugar.
Los más pequeños y el resto, de caminantes, nos fuimos a esperar la guagua en la entrada del barrio de Era de Mota, para que nos trasladara a la Caldera de Los Marteles y poder empezar la bajada, haciendo ambas rutas desde ese punto, el mismo recorrido.
El descenso se realizó por la conocida ruta del Tajinaste, observando las maravillosas vistas de los Roques de Tenteniguada, el Roque Grande, Roque Chico, Roque Saucillo, Roque Jincado.., así como de todo el valle, lo cual era una enorme caldera en sus inicios.
Al fondo, se podía observar la Ciudad de Las Palmas y diferentes poblaciones como Santa Brigida o Telde.
Cuando se llegó al Rincón de Tenteniguada, desplazamos a los grupos hacia el Roque Redondo, un sendero casi desconocido y poco transitado, para adentrarnos en el Barranco de la Umbría y conocer otros parajes de la zona.
La flora estaba en todo su esplendor, y el zumbido de las abejas nos acompañaron en casi todo el recorrido, las cuales se encargaban de recolectar el polen de la planta, motivo de la ruta, “El Tajinaste”, encontrándonos de todos los tamaños y colores, lo cual hacían un colorido y una postal del lugar, que junto a flores de todo tipo y colores, blancas, amarillas, rojas…., parecía que estábamos en un mundo de fantasía, llegando en ocasiones, a trasladarnos por túneles de flora y fauna que parecía que nos engullía en la misma naturaleza.
Al final, el grupo de la ruta larga no llegó en ningún momento a coger a los de la ruta corta, cosa que se esperaba, pero así se demostraba el buen estado de forma que tenían estos pequeños y grandes senderistas.
Todo termino, como estaba previsto, una buena comida en familia, donde todos pudimos disfrutar de un día espectacular, una ruta que nos introducía en la naturaleza y una tertulia para estrechar lazos entre nosotros.
Gracias a todos y nos vemos en la próxima…, disfruten de las fotos…
Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *