CRÓNICA

Relato con algún detalle, que solo pretende sacar alguna parodia sin animo de ofender, pero con la intención de hacer sonreír de nuestras propias experiencias y dejar plasmado lo ocurrido en esta actividad, esperando que sea leído con el mismo cariño que se ha utilizado para su redacción.

Repitiendo nuevamente esta actividad de poder disfrutar de un atardecer y amanecer desde el  techo de España y cumbre canaria del Teide, tomamos 22 personas o diablill@s, un avión que nos diera el salto entre la isla de Gran Canaria y la isla vecina de Tenerife.

Nos personamos todos puntuales en el aeropuerto de Gran Canaria y con los documentos listos para poder facturar nuestras mochilas tamaño medio para unos, mini mochilas para los más apañados y macro mochilas para otros, que hacían que  el resto se preguntaran entre ellos…  ¿volvemos mañana domingo, verdad?….

Y cuando todo parece que está listo, tras hacer recuento…   eh..!  que falta una persona…   ¿cómo?… que tenemos que entrar ya para el embarque…   Pues tranquilos que viene de camino, y como si de la misma cenicienta se tratara, aparece de la nada y con 40 ojos pendiente de ella, observando como empieza a montar la mochila, pero como en todas las historias de amor verdadero, su novio la esperaba para atenderla y llevarla en volandas a coger su tarjeta de embarque, tranquilizando al resto del grupo, y hala, a pasar el control a ver a quien le pita el arco… pues claro que pitó, y a quién…  a una de las más jóvenes Adela, que con tan solo 14 años, le tienen que hacer el detector de explosivos, teníamos una chica Bum Bum, como canta Alain Deejay Ft. Papito y nosotros sin saberlo.

Ya dentro del avión, lo normal de los grupos, que si yo me siento con este, que si quiero ventanilla, que yo quiero estar con mi amiga, que yo no quiero pasillo… pero al final se despegó, dejando en tierra al amigo Manuel Ramón, que según él, nadie le había invitado al cumpleaños de Carlos, dejémoslo ahí.

Llegados al aeropuerto de Tenerife Norte, para algunos del grupo territorio extranjero, nos recoge un chofer, que sin tiempo de hacer pi-pi, nos pone rumbo al punto de salida, en el aparcamiento de Montaña Blanca, en las cañadas del majestuoso Teide.

Llegados a ese punto, empezamos tomando un buen tentempié para reponer fuerzas y emprender esos poco más de 7.5 kilómetros, con un desnivel de 900 metros positivos que nos harían alcanzar los 3.273 metros donde se encontraba el refugio de Altavista, para poder pasar lo que en principio parecía una plácida noche y que luego sería…  luego sería…   bueno, que empezamos la caminata después de una charla de planificación de ruta.

En ruta, la parada puntual para comer antes de tomar los últimos kilómetros más verticales, así como otras pausas de aclimatación y de reagrupación de grupo.

Se continua con la llegada al refugio, dejada de mochilas y acercamiento a la cueva del hielo, primera sorpresa, está cerrada por culpa de las personas que se dedicaban a entrar y hacer sus necesidades y otros menesteres en su interior, dejando mucha suciedad, según nos manifiesta la responsable del refugio, nos quedamos a las puertas, viendo el atardecer con la imponente sobra del Teide en el mar de nubes que está a nuestros pies.

Por la noche, cena y a dormir… ja ja ja… a dormir… ja ja ja… menuda noche para algunos, pedazo noche para los otros, y la cabeza como un bombo para otros más, pero deseando que fueran las 04 de la madrugada para poner pie en tierra y comenzar la ascensión a la cima.

Tras desayunar y recoger, empezamos la subida, encontrando a los 53 durmientes del refugio bajo un manto estrellado precioso y saliendo con el mismo propósito de llegar al cráter volcánico del Teide.

Tras unos 2 kilómetros y un subida de gran desnivel, tomamos cima y nos acoplamos para ver como el sol va saliendo a gran rapidez y ocultando con su iluminación, ese manto de estrellas que brillaban en la noche.

Una vez todo visto, empieza la bajada y las dudas de seguir el programa previsto de bajar por pico viejo caminando o bajar en el Teleférico, pues bien, caso resuelto, la mitad del grupo hará la caminata y la otra mitad utilizará las cabinas del Teleférico para bajar y hacer el sendero existente y paralelo a la carretera, teniendo como punto de reunión y recogida, el Parador de Turismo de las Cañadas.

Como era de esperar, los que bajaron en el Teleférico llegaron primero, lo que permitió que tuvieran  tiempo de ver los bonitos baños existentes en el parador, tras pago de un euro para poder entrar hacer sus necesidades.

Tras reagrupamiento de los dos grupos en dicho Parador, llegada de la guagua y a desplazarnos a comer al restaurante “El Nervioso”, para recuperarnos del esfuerzo. Lo que se noto fue el hambre que se tenía, desapareciendo la mantequilla y el pan, haciendo colección de cápsulas de mantequilla el amigo Ernesto, bajo el asombro de Paco, invitando al chofer de la guagua también a la comida y  todo rico, rico,  o hambre hambre.

Y después, al avión y regreso a casa, con un poco de retraso pero con unas ganas de aterrizar y llegar a casa, para poder ver las fotos y disfrutar del recuerdo de la actividad. 

Pero de que diablill@s hablamos, y como se comportaron…

Y ahí empezamos…. con el menda-lerenda, el burro delante para que no se espante, dando consejos y mostrando algo de sabiduría y hablando de como prepararse y blablabla y blablabla y empieza la caminata… y el listo, sin una gota de protector solar, y que pasó ?,  pues lo que tenía que pasar, la cara tan roja que algunos pensaron que en el albergue estaban haciendo un casting para alguna película de indios de pieles rojas, de lo cual dejaremos su contratación para el final, con algunos momentos con más que estrés que Spiderman en un escampado.

Que la más joven del grupo, con trece años, realizó la subida al albergue más rápida que su madre hace tres años atrás, grande Lucía.

Que Laura, aun con alguna disposición, también realizó el recorrido, junto con Adela, que no llevaba más tapones por que no podía, Adela, no puedes decir ni SI ni NO…

Que nuestra compañera Amayra nos aparece con una mochila de colegio, que sacó los libros para meter la comida y algo de ropa, y con un bolso de los que se usa para mangar ropa de los grandes almacenes sin que te pite la alarma, cargado de chaquetas y algo más, que le hacían caminar ladeando la cadera de un lado a otro por el peso del mismo, desconociendo si lo hacía para quedar más sexy.

Gracias a nuestro compañero, y responsable del cierre del grupo, y responsable de fotografía, y responsable de animación, y responsable de dar conversación, y responsable de la documentación, bueno de esto último creo que no, en fin, del gran Ernesto, se le pudo hacer un apaño que no solo le arregló esa mochila, sino que le hacía que se olvidara que recientemente tenía fracturado algún dedo del pie que estuvo apunto de fastidiarle la caminata. Grande Amayra, así como buen trabajo Ernesto, ya se te pondrán los créditos, has ganado una vida en el cielo.

El cual pudo descansar el sábado por la noche, por no dormir en el mismo dormitorio que el otro directivo del club, don Francisco, más conocido como Paco que viene de Francisco, o mister Paco, si vemos la mochila que portaba, lo cual hay que agradecer, dado que si nos hubiéramos quedado incomunicados, no nos morimos de hambre, de sueño sí (él no lo sabe pero ronca que da gusto), pero de hambre no desfallecemos. 

Que el gran Alvaro Hernández, el cual va sobrado en estas actividades y si bien trabaja en una tienda de nutrición, pasa algo de hambre, lo cual disimula bastante por su gran fortaleza física, pero que se le descubre cuando va buscando fiestas de asaderos o en el momento de la comida se le van los ojos de plato a plato y pincho porque me toca, así como en la pastilla de chocolate que saca en la cena del sábado cuando el responsable de los planes de nutrición, Vian, no está presente (no te preocupes que no se lo diremos), pero que tendremos en cuenta para futuras actividades para que no pases hambre. Chapó.

Y por otro lado, observando al resto del grupo, nos encontrando a las parejas:

La formada por Caty y Simón, residentes en la localidad de Teror, con una sonrisa de oreja a oreja como dos adolescentes que se van por primera vez de acampada, estrenando mochila, eso sí, cada una de un color para que no se confundieran, manifestando Simón “que era él quien preparó las mochilas, que Caty no hizo nada” (lo cual comento al grupo de hombres cuando ella no estaba presente) y recordando como hacía unos 10 años atrás (por lo menos) habían hecho este recorrido.

Cercanos a ellos, teníamos a su hijo Kevín con su novia Zaira, el cual mostraba gran interés por la ruta y lo que la rodeaba, mientras era observado constantemente y en alguna ocasión corregido por su madre de cualquier circunstancia “las madres hay que dejarlas en casa, le comenté”, mientras su pareja, hacía una especie de caminata, combinando la danza, con clases de yoga y algo de zumba con estiramientos, que a algunos le generaba alguna duda de sus habilidades o formas de hacer senderismo, hasta que manifestó que estaba teniendo problemas con los aductores y debía realizar algunos ejercicios para poder continuar, lo cual tranquilizó al resto.

Otras de las parejas y habituales del senderismo en el club eran Carlos y Tere por orden de estatura o Tere y Carlos por orden dominante, donde Tere siempre se preocupaba del arropamiento y del bienestar de Carlos, mientras Carlos se preocupaba de como dejarse preocupar por Tere sin que se preocupara Tere de que el no se preocupaba de ella o algo así.

También nos encontramos a Benigno y Milagros, que no se entendía si eran pareja o un porteador y su contratante, por todo lo que decía el señor Benedicto de lo que llevaba en su mochila de su mujer y que de el no llevaba nada. La única vez que se les vio juntos entablando conversación, fue en la mañana del domingo, cuando doña Milagros le recriminaba a su porteador, que le había perdido un neceser, uff.

Mari Carmen y Juanfran, residentes de Telde, otra pareja que permaneció unida durante todo el trayecto muy compenetrada y demostrando Mari Carmen su fortaleza para caminar y hacer deporte, pero que entre el circulo del mundo animal del hombre, no se entendía como el macho Juanfran, se comportaba de una deforma distinta a como lo hizo cuando nos fuimos a Lérida a finales de Junio, que era más alegre, dicharachero, bromista, pensando que sería por la altitud seguramente, no por la presencia de su mujer.

Más parejas, Vianney y Yanira, donde desde el primer momento en el aeropuerto, ya demostró Vian que no la dejaría en tierra, que le ordenaría su mochila, que la metería en el avión para ir a lo más alto, que dormiría en literas diferentes pero cerca y a su altura, que si lograba llegar a la cima, le pediría matrimonio en lo más alto, pero cuando vio que llegó, los huevos del Teide no fueron suficientes y lo único que le dijo fue “mira como sale el sol”, Vian, ella ya sabe como sale mi niño.

Y la pareja de moda en esta aventura fueron Jose Luis y Marisa, no porque ella se dedique a la costura, sino porque demostraron que para hacer una caminata de esta altura hay que entrenarla desde meses atrás, lo cual hicieron y demostraron que todo esfuerzo tenía su recompensa, aun teniendo algún contratiempo con alguna subida de un gemelo a Marisa, a Jose Luis lo de subir algún músculo… pero aun así, con esos pequeños contratiempos, hay que destacar todo el recorrido realizado.

FELICIDADES A TODOS POR EL RETO CONSEGUIDO y si no era un reto pues enhorabuena y a seguir caminando.

Al final, nos dimos cuenta que: 

  • no era el cumpleaños de Carlos
  • que con un “SI” o un “NO” te regalaban un tapón
  • que no teníamos Papa (Benigno no era Benedicto)
  • Manuel Ramón era Miguel Martel
  • que fuimos a ver amanecer a Tenerife y amanece desde Gran Canaria
  • que Marisa los tiene bien puestos a la hora de caminar (los zapatos)
  • que un DNI  canarión podía pasar a la historia en territorio chicharrero
  • que la juventud del club tiene mucho que decir
  • y que yo no cogí el papel de indio por falta de pluma.

Hasta la próxima…

Fotos

 

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