Viaje a la Península

Crónica: Salida dirección a Barcelona, el jueves día 28 de junio, los 13 componentes del club que se han decidido a realizar este reto en sus diferentes distancias.

Vuelo calmado y dentro de todos los horarios previstos, que llegando a la hora programada, nos demoramos un tiempo innecesario en la recogida de los vehículos contratados que hacían mella en los estómagos y donde teníamos al amigo Benigno, negociando la compra de algún vehículo que no llegó a producirse.

Salida rumbo a Lerida, con parada obligatoria para comer en ruta, en el típico bar-restaurante de carretera, para una vez pasada por la periferia de dicha localidad, se llegaba al pueblo de Taull sobre las 19:30 horas dentro del entorno natural del Valle del Boi, en un paraje mágico y fantástico del Pirineo Catalán.

Al día siguiente, empezaban los nervios, recogida de dorsales y bolsas de participación para todos, y un estudio de la zona con el impresionable desnivel que teníamos delante nuestra.

El sábado día 30, se estrenaban los compañeros de las distancias de 65 y 26 kilómetros, pudiendo verificar con su participación el duro recorrido que tiene la carrera, no solo por su dificultad técnico, sino por todo el desnivel que se acumula en dichas distancias.

El domingo día 1, serían los protagonistas los de las distancias de 42 y 11 kilómetros, todo dentro de un paraje de festividad y actos familiares muy acordes de la zona.

Sobre la organización de la prueba, nos guardamos nuestra opinión, sobre el paraje y días disfrutados en compañía, solo decir que se le otorga la máxima puntuación y que da pie a nuevas experiencias y actividades conjuntas en futuras fechas.

Dejamos huella en el Pirineo con nuestro colorido de la equipación, y nuestra mascota bien presente en el centro de las camisetas….  Ya conocen los diablillos en Cataluña….

Para cerrar nuestro viaje, pasamos un lunes genial por el Valle de Arán, pasando por su capital Viella y visitando una de sus maravillas, la cascada Saut deth Pish, donde nos pegamos un baño que te tensaba la piel y luego pasamos al país vecino de Francia, donde probamos su gastronomía y sus creps, para regresar a nuestra casa rural Baró, la cual recomendamos al 100% para grupos, por su situación y la atención de su dueña.

El martes, con mucha pena, regresábamos a Gran Canaria, dejando un poquito la huella de diablill@ que nos caracteriza.

Hasta la próxima.